El sindicalismo colombiano ha obtenido un enorme triunfo. Ha logrado que el presidente Barack Obama obligue al país a proteger y extender los derechos laborales y a combatir la agresión contra los sindicalistas, a cambio de la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos.
La conquista es hija del sacrificio, del impacto que ha causado la dolorosa tragedia que en los últimos 25 años ha vivido el sindicalismo, de la denuncia angustiosa y sistemática que han realizado nuestros dirigentes sindicales. El presidente Santos ha aceptado las condiciones, señalando un nuevo camino para las relaciones laborales en estas tierras tan áridas para los derechos humanos.
Entre 1986 y 2010 ocurrieron en Colombia 2.783 homicidios de sindicalistas. Se produjeron además desapariciones, secuestros, torturas, atentados, detenciones arbitrarias, en una suma aterradora que sobrepasa los 6.000 casos, según datos de la Escuela Nacional Sindical y de la Vicepresidencia de la República.
La conquista es hija del sacrificio, del impacto que ha causado la dolorosa tragedia que en los últimos 25 años ha vivido el sindicalismo, de la denuncia angustiosa y sistemática que han realizado nuestros dirigentes sindicales. El presidente Santos ha aceptado las condiciones, señalando un nuevo camino para las relaciones laborales en estas tierras tan áridas para los derechos humanos.
Entre 1986 y 2010 ocurrieron en Colombia 2.783 homicidios de sindicalistas. Se produjeron además desapariciones, secuestros, torturas, atentados, detenciones arbitrarias, en una suma aterradora que sobrepasa los 6.000 casos, según datos de la Escuela Nacional Sindical y de la Vicepresidencia de la República.