Exparamilitares daban seguridad a la Drummond
Por: Elespectador.com
Un cable deja ver que la Embajada le pidió a la multinacional que tomara en serio reparos ecológicos.
Según la empresa, más que dilemas de seguridad, el lío con el sindicato era por sus ambiciones políticas.
El nombre de la empresa multinacional del carbón Drummond Company constituye para Colombia un referente de facetas opuestas. Desde 1987, representa una operación exitosa en el norte del país, con extracción de millones de toneladas de carbón de alto nivel y comprobadas reservas al menos para los próximos diez años. Pero al mismo tiempo es citada por sus conflictos laborales y porque ha sido señalada de sostener vínculos con el paramilitarismo. Las dos caras de esta compañía y sus dilemas quedaron registrados en los cables diplomáticos liberados por Wikileaks.
El tema es de tal importancia, que de 2006 a 2010 se enviaron desde la Embajada de Estados Unidos en Colombia al menos 15 reportes sobre la empresa norteamericana Drummond. Cables que en principio, a mediados de 2006, referencian los apremios para concluir con un paro de trabajadores. Por eso, el 14 de junio de 2006, el entonces embajador William Wood informó a Washington que la Drummond estaba frustrada y había suspendido diálogos porque no existía buena fe en las negociaciones por parte de los sindicalistas.
En el cable quedó detallado el interés de la empresa por lograr una intervención del Gobierno, amparada en las leyes colombianas que forzaban a un arbitraje obligatorio cuando se excedieran los días de huelga. Según el reporte, la Drummond era más que generosa. Días después, un nuevo reporte diplomático detalló que, en opinión de la empresa norteamericana, la huelga se estaba capitalizando políticamente porque era la antesala a las elecciones presidenciales. En ese momento se hablaba de pérdidas diarias de $3,5 billones.
En el mismo cable se pormenoriza cuál era el otro motivo de tensión. Según uno de los sindicalistas, cerca de la mina de la Drummond, en La Jagua (Cesar), desarrolla labores la compañía suiza de carbón Glenncore, y esta empresa estaba trayendo personal externo con escoltas militares para reemplazar a los trabajadores en huelga y la preocupación era que en la Drummond se hiciera lo mismo violando las leyes. El presidente en Colombia, Augusto Jiménez, expresó que no quería fomentar una cultura de huelga y sólo volvía a negociar después de las elecciones.
Por: Elespectador.com
Un cable deja ver que la Embajada le pidió a la multinacional que tomara en serio reparos ecológicos.
Según la empresa, más que dilemas de seguridad, el lío con el sindicato era por sus ambiciones políticas.
El nombre de la empresa multinacional del carbón Drummond Company constituye para Colombia un referente de facetas opuestas. Desde 1987, representa una operación exitosa en el norte del país, con extracción de millones de toneladas de carbón de alto nivel y comprobadas reservas al menos para los próximos diez años. Pero al mismo tiempo es citada por sus conflictos laborales y porque ha sido señalada de sostener vínculos con el paramilitarismo. Las dos caras de esta compañía y sus dilemas quedaron registrados en los cables diplomáticos liberados por Wikileaks.
El tema es de tal importancia, que de 2006 a 2010 se enviaron desde la Embajada de Estados Unidos en Colombia al menos 15 reportes sobre la empresa norteamericana Drummond. Cables que en principio, a mediados de 2006, referencian los apremios para concluir con un paro de trabajadores. Por eso, el 14 de junio de 2006, el entonces embajador William Wood informó a Washington que la Drummond estaba frustrada y había suspendido diálogos porque no existía buena fe en las negociaciones por parte de los sindicalistas.
En el cable quedó detallado el interés de la empresa por lograr una intervención del Gobierno, amparada en las leyes colombianas que forzaban a un arbitraje obligatorio cuando se excedieran los días de huelga. Según el reporte, la Drummond era más que generosa. Días después, un nuevo reporte diplomático detalló que, en opinión de la empresa norteamericana, la huelga se estaba capitalizando políticamente porque era la antesala a las elecciones presidenciales. En ese momento se hablaba de pérdidas diarias de $3,5 billones.
En el mismo cable se pormenoriza cuál era el otro motivo de tensión. Según uno de los sindicalistas, cerca de la mina de la Drummond, en La Jagua (Cesar), desarrolla labores la compañía suiza de carbón Glenncore, y esta empresa estaba trayendo personal externo con escoltas militares para reemplazar a los trabajadores en huelga y la preocupación era que en la Drummond se hiciera lo mismo violando las leyes. El presidente en Colombia, Augusto Jiménez, expresó que no quería fomentar una cultura de huelga y sólo volvía a negociar después de las elecciones.


